Bill Gates dice que la semana de sólo 2 días es un hecho, y que ocurrirá en los próximos 10 años.
Esto, según el, sucederá definitivamente en la siguiente década, especialmente en los sectores de salud y cuidado, educación y manufactura. Mientras las máquinas toman control de las rutinas y tareas complejas, la necesidad de humanos desarrollando tares a tiempo completo va a ser mucho menor. Esto abrirá la posibilidad de semanas más cortas y por ende, más tiempo libre.
El filántropo destaca que este nuevo modelo no implicará desempleo masivo, siempre y cuando los gobiernos y empresas adoptan políticas que aseguren una transición equitativa. De hecho, sugiere que la productividad podría mantenerse, o incluso aumentar, si se reestructura el enfoque del trabajo y se prioriza la calidad sobre la cantidad.
Bill Gates también mencionó algunas preocupaciones. Si la inteligencia artificial realizaría la mayoría del trabajo, ¿cómo las personas encontrarán propósito?. ¿Qué les pasará a aquellos que pierdan su trabajo?. Necesitamos pensar seriamente en como la sociedad se tendría que adaptar, en como vamos a apoyar a las personas y cuales nuevos roles podrían emerger para así tener la idea de como definir a un mundo donde las máquinas manejen la mayoría de las tareas.
¿Utopía o realidad cercana?

Aunque algunos expertos ven esta predicción como idealista, cada vez más voces dentro del mundo tecnológico respaldan una reducción de la jornada laboral, apoyada por la automatización y el aumento de productividad. Experimentos en países como Islandia y Reino Unido, donde se han probado semanas laborales más cortas, ya muestran resultados positivos en términos de salud mental y rendimiento.
El desafío estará en adaptar nuestros sistemas económicos, educativos y fiscales para que funcionen con una fuerza laboral más distribuida, flexible y menos atada al reloj.

